Children's Hospital Colorado

La historia de Ángel: la función de los intérpretes médicos para mejorar la comunicación

A medical interpreter speaks with Juan in sign language as Angel sits on his lap. Maria stands next to them as she listens to the providers speak.

En varios puntos de la experiencia clínica de Ángel, quien es hijo de María y Juan, los integrantes de nuestro equipo de atención médica podrían concluido que hicieron lo mejor posible y dado vuelta a la página. Pero no lo hicieron, y gracias a que siguieron adelante, ahora Angel cuenta con la atención médica más completa posible.

Ángel padece diversas afecciones de índole cardiaca, respiratoria y renal,  por lo que recibe atención médica de varios profesionales médicos en nuestra Clínica de Cuidados Especiales. Durante varios años, Ángel y su familia han estado bajo los cuidados de muchos especialistas de Children's Hospital Colorado. El primer idioma de la familia es el español y el padre Ángel, Juan, es sordo, y aunque sabe algo de lenguaje de señas para comunicarse, no lo usa con regularidad.

La compleja situación médica de Ángel y los problemas de comunicación dificultaron la conexión entre Juan y nuestros proveedores, lo que significó una gran carga para María. 

“Teníamos muchas conversaciones difíciles”, comenta María. “Y tener que lidiar con todas las emociones y la información difícil que recibía y después tener que comunicársela a Juan fue muy abrumador para mí”. 

Dificultades de comunicación durante la atención médica

Cuando nuestro equipo atiende a Ángel, nos apoyamos en intérpretes médicos para María y también hemos designado intérpretes de Lenguaje de Señas Americano (ASL, por sus siglas en inglés) para Juan. Pero la interpretación de ASL no era efectiva ya que Juan no domina lo suficiente el lenguaje de señas para facilitar la comunicación. La lectura de labios puede ayudar, pero cuando todos nuestros proveedores usaban máscaras durante la pandemia por coronavirus, esto no era una opción. 

Debido a esto, María tenía que comunicarle a Juan información médica compleja después de que recibían actualizaciones médicas o escribir todo para que él pudiera comprender lo que estaba sucediendo. Nuestros proveedores también intentaron escribir las actualizaciones médicas para él, pero era un proceso lento y tampoco le daba una idea completa del tratamiento que recibía su hijo. Esto también impedía a Juan hacer preguntas oportunamente sobre la atención de Ángel. 

Juan comenzó a sentirse frustrado con la comunicación y desconectado del tratamiento de su hijo. 

Sin muchas soluciones obvias a estos problemas de comunicación, Juan casi se dio por vencido y permitió que la comunicación continuara con estas deficiencias. Nuestros profesionales médicos podrían haber dejado de buscar soluciones, pero sabían que se podía hacer más por la familia de Ángel, Juan y María. 

Ayuda del capellán del hospital y de los trabajadores sociales 

Uno de los primeros puntos de inflexión para la familia fue cuando se reunieron con uno de nuestros capellanes del hospital, Paul Griego, quien inmediatamente se dio cuenta de lo mismo que el resto del equipo de atención: María estaba exhausta y Juan no estaba tan involucrado como quería. Paul también se sintió conectado con la familia porque él nació sordo y tiene un implante coclear que le ayuda a escuchar. 

El impacto que tuvo en la familia fue emocional y práctico. 

Paul se comunicaba con Juan con lenguaje de señas y pudo conectar con él a nivel personal porque compartían experiencias similares. 

“Cuando conocimos a Paul, fue como estar en familia”, comenta María. “Para mi esposo, fue alguien de quien podía recibir apoyo emocional”. 

Paul pudo darse cuenta cuánto le importaba a Juan el tratamiento de Ángel y estaba decidido a encontrar un mejor modo para que se pudieran comunicar. Le sugirió una aplicación de transcripción al español que había usado y que transcribe lo que nuestros intérpretes dicen en español y eso le permite a Juan leer la conversación que sucedía durante las citas. 

La aplicación ayudó, pero era una versión gratuita que interrumpía constantemente el uso con publicidades y le dificultaba a Juan seguir el hilo de la comunicación. Nuestros trabajadores sociales consiguieron fondos para comprar una versión adecuada de la aplicación.

“Fue muy útil para garantizar la seguridad de nuestro hijo y para saber que teníamos acceso a todo lo que sucedía”, dice Juan. 

La aplicación ayudó, pero la comunicación seguía siendo demasiado lenta y no era tan efectiva para comunicar la gran cantidad de información médica necesaria a Juan. Tampoco ayudaba a que Juan pudiera hacer preguntas a nuestro equipo de atención. 

Una vez más, nuestro equipo de atención podría haber dado vuelta a la página, pero no lo hicieron.

Conexión con un intérprete certificado sordo 

La comunicación con la familia de Ángel había mejorado considerablemente, pero nuestro equipo de interpretación sabía que podía ser aún mejor. Uno de nuestros intérpretes de lenguaje de señas, Calene Carrano, sugirió trabajar con un intérprete sordo certificado (CDI). Estos intérpretes trabajan junto a los intérpretes de ASL y usan señas únicas que no son parte del ASL para comunicarse con personas que son sordas. La adición de un CDI a las citas de Ángel fue crucial para la experiencia de Juan y María. 

“Había momentos en que no comprendía qué máquinas usaba mi hijo y por qué las usaba” dice Juan. “Los médicos explicaban eso a mi esposa, pero yo no tenía acceso a esa información en el momento. Entonces una vez que tuve acceso a un intérprete de sordos, pude comprender lo que pasaba. Pude hacer preguntas y estar totalmente involucrado en la atención de mi hijo”. 

Fue un paso importante para Juan no solo comunicarse sino también sentirse valorado. 

“Calene fue más allá para resolver la situación que enfrentaba” dice María. “Buscó a una persona que es igual que mi marido y que podía comunicarse de la misma manera que mi marido”. 

La diferencia fue inmediata. Paul observó cuánto se relajaron los hombros de Juan a medida que el estrés le abandonaba el cuerpo. Juan hacía más preguntas, preguntas detalladas e importantes. Le dijo al equipo médico lo fuerte que era Ángel. María pudo concentrarse en la salud de su hijo y no en tomar notas todo el tiempo. 

Ahora, las consultas de Ángel son un ejemplo increíble de comunicación y habilidades. Nuestro intérprete médico traduce lo que nuestros proveedores dicen a María. Al mismo tiempo, nuestro intérprete de ASL se comunica mediante lenguaje de señas con el CDI, quien se comunica con Juan. Juan puede entonces comunicarse siguiendo la misma cadena y nuestro intérprete de ASL transmite sus ideas o preguntas a nuestros proveedores e intérpretes médicos, quienes luego se comunican con María.

Esta conexión sucede en segundos y se responden y se formulan todas las preguntas necesarias.

“Es muy valioso que el hospital haya podido brindar ese servicio para él porque no todos los pacientes y no todos los padres pueden expresarse de la misma manera”, dice María.

Nancy Casillas ha trabajado como intérprete médica para María durante años y la primera vez que trabajó con el CDI y los intérpretes de ASL en la misma cita médica fue como destrabar una puerta que todos habían tratado de abrir durante mucho tiempo.

“Fue una experiencia increíble”, dice Nancy. “Me alegró el día y fue un gran recordatorio de los motivos por los que me encanta interpretar”.

Todos los que participaron en el cuidado y la atención de Ángel, María y Juan aportaron sus propias experiencias, habilidades y creatividad para resolver esta dificultad. Y el trabajo de todos se basaba en dos ideas principales: nos importa toda la familia, y no nos detendremos hasta encontrar la mejor solución para ellos.

“Esto vas más allá de la sanación, es una cuestión de integridad”, dice Paul. “Esta situación realmente realmente conectó con nuestros valores. Tenemos brindar la atención adecuada a las personas con discapacidades, porque todos, en algún punto, tendremos que lidiar con algún tipo de discapacidad”.